25.1.20

Dos poemas de Maurice Carême

Maurice Carême (Wavre, Bélgida, 1889-1978). Foto: Jeannine Burny

EL HORTELANO

El hortelano apoyó su azada,
Se frotó las manos llenas de tierra,
Después pasó cerca de las malvarrosas
Para cogerse un pesado melocotón.

Lo mordió de lleno de un bocado,
Y el jugo se escurrió a plena luz
Sobre su barbilla todavía empapada
De caliente sudor mezclado con polvo.

Levantó su frente clara hacia el cielo
Todo azul sobre el rojo tejado de las casas
Y vió a la última golondrina
Hacer nudos alrededor de su alero.

Largo tiempo miró el horizonte;
Arrojó el hueso de melocotón, 
Y se secó el mentón con la mano,
Después, sonriendo, retomó su azada.



EL DÍA HUELE BIEN

El día huele bien a cerezo.
El cielo está asombrosamente vivo.
La sombra verdea. La campana suena
Sobre los prados apenas despiertos.
El camino se dirige no sé a dónde.
Tranquilamente sentado bajo un acebo,
Dudo sin embargo en seguirlo
Aunque a la sombra de los castaños,
Una alta puerta de cobre
Parece abrirse a la eternidad.


Poemas al lado de la Naturaleza, Maurice Carême, Ed. Tierra de Sueños 2018.