6.2.20

Yo soy Espartaco

Issur Danielovitch Demsky, Kirk Douglas (1916-2020).

“Todo hombre pierde cuando muere. Pero un hombre libre y un esclavo no pierden lo mismo. El libre pierde el placer de vivir y el esclavo el sufrimiento. La muerte es la única liberación para el esclavo. Por eso no la teme. Por eso venceremos.”

Espartaco, película dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Kirk Douglas, Laurence Olivier, Jean Simmons, John Gavin, Charles Laughton, Peter Ustinov, Herbert Lom, Woody Strode, y Tony Curtis en 1960.

1.2.20

Escaparate

Mannequin, 1952. Foto: Samuel Leiter.

27.1.20

El paciente inglés

Fragmento de la portada del libro.


La villa

Se puso de pie en el jardín en el que había estado trabajando y miró a lo lejos. Había notado un cambio en el tiempo. Se había vuelto a levantar viento, voluta sonora en el aire, y los altos cipreses oscilaban. Se volvió y subió la cuesta hacia la casa, trepó una pared baja y sintió las primeras gotas de lluvia en sus desnudos brazos. Cruzó el pórtico y se apresuró a entrar en la casa. 

No se detuvo en la cocina, sino que la cruzó y subió la escalera a obscuras y después continuó por el largo pasillo, a cuyo final se proyectaba la luz que pasaba por una puerta abierta. 

Giró y entró en la habitación: otro jardín, de árboles y parras esta vez, pintado en sus paredes y techo. El hombre yacía en la cama con el cuerpo expuesto a la brisa y, al oírla entrar, volvió ligeramente la cabeza hacia ella.

Cada cuatro días le lavaba su negro cuerpo, comenzando por los destrozados pies. Mojaba una manopla y, manteniéndola en el aire, la estrujaba para que el agua le cayera en los tobillos. Al oírlo murmurar, alzó la vista y vio su sonrisa. Por encima de las espinillas, las quemaduras eran más graves, más que violáceas, hasta el hueso.


El paciente inglés, Michael Ondaatje, Debolsillo 2016

26.1.20

Microrrelato para un domingo

"Lavabo y espejo" óleo sobre tabla de Antonio López, 1967.


DUALIDAD

Como cada mañana me la encuentro contando sus lunares. Setenta y siete, setenta y ocho, setenta y... Nada queda de su belleza de antaño, con la que llevó a la perdición a hombres y mujeres. Ahora su rostro se asemeja a un plato de lentejas. La respingona nariz se ha convertido en una gran mancha amorfa que le ha engullido el tabique. Los párpados le pesan como rocas. Cuello y escote son anidados con devoción. Pronto necesitará verse de cuerpo entero. Noventa y uno, noventa y dos, noventa y tres... Los tiene a cientos.
¡Qué castigo tan cruel! ¡Dejarme aquí hasta los restos para purgar mis pecados como si fueran pecas!, se lamenta la prisionera al otro lado del espejo de mi baño.


Microrrelato de Beatriz Carilla Egido

25.1.20

Dos poemas de Maurice Carême

Maurice Carême (Wavre, Bélgida, 1889-1978). Foto: Jeannine Burny

EL HORTELANO

El hortelano apoyó su azada,
Se frotó las manos llenas de tierra,
Después pasó cerca de las malvarrosas
Para cogerse un pesado melocotón.

Lo mordió de lleno de un bocado,
Y el jugo se escurrió a plena luz
Sobre su barbilla todavía empapada
De caliente sudor mezclado con polvo.

Levantó su frente clara hacia el cielo
Todo azul sobre el rojo tejado de las casas
Y vió a la última golondrina
Hacer nudos alrededor de su alero.

Largo tiempo miró el horizonte;
Arrojó el hueso de melocotón, 
Y se secó el mentón con la mano,
Después, sonriendo, retomó su azada.



EL DÍA HUELE BIEN

El día huele bien a cerezo.
El cielo está asombrosamente vivo.
La sombra verdea. La campana suena
Sobre los prados apenas despiertos.
El camino se dirige no sé a dónde.
Tranquilamente sentado bajo un acebo,
Dudo sin embargo en seguirlo
Aunque a la sombra de los castaños,
Una alta puerta de cobre
Parece abrirse a la eternidad.


Poemas al lado de la Naturaleza, Maurice Carême, Ed. Tierra de Sueños 2018.

24.1.20

Espías y espíritus II o No es el fin, sino el comienzo

Bosque de luciérnagas en Chugoku, Japón. Fotografía: Yu Hashimoto.

Cuando la arena del reloj regresa al origen
Nada hay que temer
La infinitud es un bosque tapizado de luciérnagas


Poema de Beatriz Carilla Egido, incluido en "Epitafios". Leer entrada anterior, aquí.

16.1.20

Espías y espíritus


El próximo jueves 23 de enero, en el marco del Festival Aragón Negro, se presentará en el Cementerio de Torrero de Zaragoza el libro "Epitafios", que reúne los enviados al Concurso en los años 2016 y 2018. Será a las 19 horas en la sala de ceremonias nº 2 de dicho complejo funerario. En el acto se distribuirán gratuitamente ejemplares a los asistentes.

Se procederá a la lectura de algunos de ellos por parte de sus autores, entre los que me encuentro.

Como dato curioso decir que las personas que así lo deseen, pueden hacer libre uso de los textos para inscribirlos en las lápidas de sus seres queridos.

La programación completa del Festival, aquí.

10.1.20

El día antes de la felicidad

Portada de la novela en España

Descubrí el escondrijo porque el balón había ido a parar allí. Detrás de la hornacina de la estatua, en el patio del edificio, había una trampilla tapada por dos tablones de madera. Me di cuenta de que se movían cuando puse el pie encima. Me entró miedo, recuperé la pelota y me escabullí hacia fuera entre las piernas de la estatua. 
Solo un niño esmirriado y contorsionista como yo podía deslizar la cabeza y el cuerpo entre las piernas escasamente separadas del rey guerrero, tras haber rodeado la espada plantada justo delante de sus pies. La pelota había ido a parar allí detrás, tras un rebote con efecto entre la espada y la pierna. 
La empujé hacia fuera, los demás reemprendieron el juego, mientras yo me retorcía para salir. En las trampas es fácil entrar, pero hay que sudar para salir. Me entraron además las prisas que da el miedo. Volví a mi sitio en la portería. Me dejaban jugar con ellos porque recuperaba la pelota allá donde fuera a parar. Un destino habitual era el balcón del primer piso, una casa abandonada. Según las voces que corrían, allí vivía un fantasma. Los antiguos edificios contenían trampillas tapiadas, pasajes secretos, crímenes y amores. Los viejos edificios eran nidos de fantasmas.


El día antes de la felicidad, Erri De Luca, Ediciones Siruela 2009

3.1.20

Miss Liberty

Fotográfo anónimo (aprox. 1920-1925).

El desconocido autor dejó impresas sus huellas dactilares.
Fotografía perteneciente a la Colección Fran Maresca del Museo Newark, New Yersey.

2.1.20

Dos poemas de Ko Un

Ko Un (Gunsán, Corea del Sur, 1933)

Semillas de sauce
llevadas por un presuroso arroyo
al tocar tierra,
se abren.

Trata de comenzar así.


Flores de un momento, Ko Un, Ediciones Linteo 2017.



EL CAMINO 

De ahora en adelante, esperanza. 
Me falta el aliento, 
de ahora en adelante,esperanza. 
Si no hay camino 
lo construyo mientras lo hago. 
De ahora en adelante, historia. 
Historia no como pasado, 
sino como todo lo que es. 
Del futuro, de sus peligros, 
en mi vida presente, 
hasta lo desconocido que viene, 
y la oscuridad que viene. 
Oscuridad 
es solo ausencia de luz. 
De ahora en adelante, esperanza. 
El camino no existe. 
Por esto lo construyo mientras lo hago. 
He aquí el camino. 
He aquí el camino, 
y lleva siempre consigo, impecable, 
numerosos mañanas.


Canciones del mañana, Ko Un, traducción de Vincenza D’Urso y Clara Janés.

31.12.19

Año nuevo

Para volver a enamorarnos de nuestra vida debemos reconquistarla.


Os deseo un afortunado 2020. A por la siguiente década.


Aforismo de Beatriz Carilla Egido.  Fotografía: Gary Winogrand

30.12.19

Candiles

Eshosai Choki (1725-1795). Museo Metropolitano de Nueva York.

tórrida noche
el asombro de un niño
entre luciérnagas


Delicada estampa japonesa de Eshosai Choki, artista del Ukiyo-e, un tipo de grabado en madera también conocido como xilografía.

Haiku de Beatriz Carilla Egido

29.12.19

Los limones de la Costa Amalfitana

Amalfi, Italia 1966, Foto: René Burri.

27.12.19

Natural de Osaka

Haruki Murakami, Widener Library

Leo en un digital que el escritor Haruki Murakami acaba de descubrir, por el registro de nacimiento, que no nació en Kyoto, sino en Osaka. Actualmente Murakami está escribiendo una novela corta cuyo protagonista principal será un mono parlante. Mientras esperamos pacientes la traducción de "Shinagawazaru no kokuhakul", dejo un fragmento de otra de sus obras, Kafka en la orilla. 


 –¿Cómo te llamas? –le pregunto. 

 –¿Yo?.

 –Sí. 

 –Sakura –responde ella–. ¿Y tú?.

 –Kafka Tamura –digo yo.

 –Kafka Tamura –repite Sakura–. ¡Qué nombre tan extraño! Es fácil de recordar. 

Asiento. No es fácil convertirse en otra persona. Pero sí tomar un nombre distinto. 

Al bajar del autocar, ella deposita su maleta en el suelo, se sienta encima, saca una libreta del bolsillo de la pequeña mochila que lleva colgada a la espalda y garabatea algo en una página con un bolígrafo. Arranca la hoja y me la da. En ella hay apuntado lo que parece un número de teléfono.

–Es mi número de móvil –dice ella haciendo una mueca–. De momento voy a alojarme en casa de mi amiga, pero si te apetece ver a alguien, llámame. Podemos comer juntos si quieres. No admito cumplidos. Ya sabes, “aun el encuentro más casual…”. Se dice así, ¿no?.

–“…está predestinado” –concluyo.

–Eso, eso –dice ella–. ¿Y qué significa?. 

–La predestinación. Que ni siquiera las cosas más triviales suceden por casualidad.


Kafka en la orilla, Haruki Murakami, Tusquets 2002.

26.12.19

Recuerdo de un segundo premio

Durante 2013 participé en un concurso de microrrelatos convocado por Aragón Radio y la extinta Escuela de escritores de Zaragoza. Con el texto que transcribo a continuación quedé seleccionada en la fase semanal, después en la mensual y más tarde en la anual, consiguiendo un meritorio segundo premio. Como curiosidad diré que gané un curso de escritura creativa, que decidí rechazar. Le tengo especial cariño y por su temática invernal es perfecto para estas fechas.

Kawase HasuiEvening Snow at Terashima Village

AMANEZCO Y NIEVA

El blanco de mis dientes se torna gris. Las chimeneas lanzan  un espeso humo de bienvenidad. Camino despacio. El crujir de las pisadas me abre el apetito. En la plaza, dos tiesos muñecos reclaman una zanahoria por nariz. La tienda de ultramarinos está vacía pero la joven con sonrisa de carámbano me atiende presurosa, como siempre.

Resbalo sin caer. El bote de mermelada de frambuesas derramado en la nieve aporta un aire teatral al paisaje. Y disfruto imaginando que si he cambiado por un instante el color de mi invierno, quizá también pueda derretir su corazón helado.


Microrrelato de Beatriz Carilla Egido. Incluido en "Anatomía de la matrioska".

25.12.19

Qué bello es vivir

"Cada vez que suena una campana, un ángel consigue sus alas".


FELIZ naVIDAd

24.12.19

Canción de Navidad

Fotograma de la película de 1951
—¡Felices Pascuas, Bob! —dijo Scrooge, con una sinceridad que era imposible malinterpretar, al tiempo que le palmeaba la espalda—. ¡Unas Pascuas más felices, Bob, amigo mío, de las que te he dado, en tantos años!. Voy a subirte el sueldo, a esforzarme por ayudar a esa familia tuya que tanto lucha por salir adelante, y vamos a hablar de tu situación esta misma tarde, mientras nos bebemos un ponche caliente. Y ahora aviva el fuego, y ¡sal a comprar otro cubo para el carbón antes de escribir una palabra más, Bob Cratchit!.

Scrooge hizo más de lo que había prometido. Lo hizo todo e infinitamente más; y para el pequeño Tim, que no llegó a morir, fue un segundo padre. Se convirtió en un amigo tan bueno, un patrón tan bueno, una persona tan excelente que no se ha conocido ni en Londres ni en ninguna otra ciudad, pueblo o distrito del mundo entero.

Cuentos de Navidad, De los hermanos Grimm a Paul Auster, Ed. Alba 2015.

23.12.19

Primer amor

Portrait of a woman, Thomas Henry

¡Cuántas cosas imaginamos en el curso de aquella velada! Piano, cantos, bailes, fiesta cíngara… Disfrazamos a Nirmatzky de oso y le dimos a beber agua salada. El conde Malevsky hizo juegos de prestidigitación con una baraja; después barajó y nos repartió las cartas como para una partida de whist, pero reservando todos los triunfos. A este propósito, Luchine anunció que tenía «el honor de felicitarle por ello», Maidanov nos declamó fragmentos de su último poema El asesino (estábamos en pleno romanticismo). Se proponía publicarlo con cubiertas negras y el título impreso con tinta rojo sangre. Robamos el sombrero al leguleyo, y lo obligamos a bailar una danza rusa para recuperarlo. Al viejo Bonifacio le obligamos a ponerse un sombrero de mujer, mientras Zinaida se tocaba con uno de hombre… Pero renuncio a enumerarles todas las fantasías que nos pasaron por las mentes… Sólo Belovzorov se quedó, ceñudo, en un rincón, sin disimular su mal humor… En algunos momentos, sus ojos se inyectaban en sangre; se ponía rojo y parecía a punto de arrojarse contra nosotros para hacernos zozobrar como barquichuelas. Pero bastaba que nuestra anfitriona le mirara severamente y le amenazara con el dedo para que se retirara de nuevo a su soledad.


Primer amor, Iván Turguénev, Alianza Editorial 2018.

22.12.19

21.12.19

Poema de Giuseppe Ungaretti

Giuseppe Ungaretti (1888-1970)

A LA SALIDA

                                      Versa, 27 de abril de 1916

Quién viniera conmigo a través de los campos

El sol se esparce en diamantinas
gotas de agua
sobre la frágil hierba

Me recuesto con
el placer
del apacible corazón del universo

Las montañas crecen
en corrientes de sombra lila
y se perfilan contra el cielo

En la luminosa cúpula arriba
el hechizo se ha roto

Y yo retorno hacia mí

Y anidado me escondo dentro de mí mismo


La alegría, Giuseppe Ungaretti, Ed. Igitur 2013.

20.12.19

Vida y obra de Johann Sebastián Bach

Imagen: lapisnet

De cómo el maestro de capilla Juan Sebastián Bach emergió, como San Jorge, de los sonidos del órgano, y la solitaria oyente huyó, estremecida, de la iglesia; y de cómo la joven Magdalena llegó a ser la esposa del prodigioso músico y le comprendió del todo porque le amaba.

            Hoy ha venido hasta mi soledad una visita que me ha alegrado el corazón. Gaspar Burgholt, el discípulo favorito, que también se ha hecho ya viejo, de mi querido Sebastián, había hecho indagaciones para dar con mi paradero, y ha venido a visitarme. Realmente, ha tenido que buscar bastante para encontrar a la anciana señora de Bach en su abandono y pobreza; porque, ¡ay!, ¡qué pronto se han olvidado los días felices de los Bach! El anciano y yo teníamos muchas cosas de que poder conversar. Me ha hablado de sus modestos éxitos artísticos, de su mujer y de sus jóvenes hijos, pero de lo que más hemos hablado ha sido del que ya se fue, de su maestro, de mi esposo. Después de recordar muchas cosas deliciosas de aquellos años maravillosos, Gaspar ha pronunciado unas palabras que podrán dar, de pronto, un alto sentido a mi humilde destino de hoy.
—¡Escriba usted —me ha dicho— una crónica sobre el gran hombre! ¡Usted le conoció como nadie!; ¡escriba todo lo que recuerde de él! ¡Estoy seguro de que su fiel corazón no habrá olvidado mucho! ¡Escriba usted sobre sus palabras, sus miradas, su vida y su música! ¡Los hombres desatienden hoy su recuerdo, pero no lo olvidarán para siempre! La humanidad no podrá guardar silencio sobre él durante mucho tiempo, y le quedará agradecida por lo que haya escrito.
La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, Esther Meynell, Ed. Juventud 1994.

19.12.19

Aforismos de Ramón Eder

Autorretrato, Ramón Eder (1952).


El carácter se forja los domingos por la tarde.


Leer un buen libro mal traducido es como escuchar a Beethoven en un transistor.


Se asomaba al abismo y tomaba notas.


Haber tenido una infancia feliz es un serio obstáculo para el resto de la vida. Solo se puede ir a peor.


Un aforismo es una jaula de la que se escapa un pájaro.



Ironías (La vida ondulante, Aire de comedia, Aforismos del Bidasoa), Renacimiento 2016

18.12.19

Conversaciones en Roma

Eugene Walter, Karen Blixen y Clara Selborn.


Eugene Walter, The Paris Review, nº14, otoño de 1956

Cuarta escena

EUGENE WALTER: En un cuento la trama es realmente fundamental, ¿verdad?.

ISAK DINESEN: Efectivamente. Todo comienza con un hormigueo, una especie de presentimiento de la historia que voy a escribir. Entonces surgen los personajes, que se apoderan de la historia y la van construyendo. Pero todo esto conforma finalmente una trama. A otros escritores les puede parecer artificial. No obstante, un verdadero cuento posee una forma y un contorno. En una pintura el marco es más importante. ¿Dónde termina el cuadro?. ¿Qué detalles deben incluirse (u omitirse)?. ¿Dónde se halla la línea que delimita la pintura?.


Conversaciones con Karen Blixen "Ser fiel a la historia", Ed. Confluencias 2017.

17.12.19

Obertura

Portada de Brooklyn Follies en España


Estaba buscando un sitio tranquilo para morir. Alguien me recomendó Brooklyn, de manera que al día siguiente salí de Westchester y fui para allá a reconocer el terreno. No había vuelto en cincuenta y seis años, y no me acordaba de nada. Mis padres se habían ido de la ciudad cuando yo tenía tres años, pero el instinto me llevó al barrio donde habíamos vivido, arrastrándome como un perro herido al lugar donde nací. Un empleado de una agencia inmobiliaria de la zona me enseñó media docena de pisos en edificios de piedra rojiza, y a última hora de la tarde había alquilado un apartamento de dos habitaciones con jardín en la calle Uno, sólo a media manzana de Prospect Park. No tenía idea de quiénes eran mis vecinos, y no me importaba. Todos trabajaban de nueve a cinco, ninguno tenía hijos, así que en el edificio siempre habría un relativo silencio. Más que nada, eso era lo que buscaba. Un fin silencioso para mi triste y ridícula vida.


Brooklyn Follies, Paul Auster, Ed. Anagrama 2006.

15.12.19

Poema de Shinkichi Takahashi

Shinkichi Takahashi (1901-1987)


RESPLANDOR DE LAS NUBES

Hendiendo el torbellino de lo vivo,
el halcón despliega su recia envergadura
y calmo planea.

Tan alto vuela que no podemos oír sus aleteos.

Surcando el oleaje de lo vivo
avanza, inabarcable la ballena,
expulsa el agua en su asombrado respirar
como si vaciara el fondo del océano.

Su aliento surte como de un cañón,
tan lejos que no podemos verlo.

¿No es lo vivo el resplandor de las nubes,
la energía que abole la luna de acero y deshace las montañas?



En la quietud del mundo, Shinkichi Takahashi, Ed. Pre-Textos 2018.