18.10.20

John Ruskin

Durante días busqué una imagen para la portada de Azulidad que se integrara con la temática de los poemas del interior. Tenía claro que una pintura sería lo más adecuado y que la naturaleza, como en Azulidad, debía estar muy presente. En las plataformas con imágenes libres de derechos de autor hay mucho contenido, especialmente fotografías, pero es difícil encontrar una acuarela en alta resolucíon y que encaje con lo que tienes en mente. Una madrugada apareció ante mí La Cascade de la Folie, Chamonix, del extraordinario John Ruskin. Escritor, crítico de arte, pintor, sociólogo, descubridor de William Turner, en resumen, un gran artista que además influyó en el pensador Mahatma Gandhi. Y como suele pasar en estos casos, la curiosidad me llevó hasta un libro publicado en 2018 por Cuadernos del Langre, Praeterita, Memorias de un esteta victoriano. autobiografía, inacabada, rica e interesantísima. Y como un libro suele llevar a otro, estoy a la espera de recibir el facsímil, Las siete lámparas de la arquitectura, su obra fundamental, donde desarrolla sus ideas estéticas. Existe una película basada en su vida sentimental que lleva por título el nombre de su mujer, Effie Gray.

La Cascade de la Folie, Chamonix.


John Ruskin, 1879.

27.9.20

Presentación de Azulidad

Ayer tuvo lugar la primera presentación y firmas de mi poemario Azulidad en la sede de Imperium Ediciones. En un ambiente informal pude disfrutar de la compañía de familiares y amigos que se acercaron para arroparme. La portada, que causó sensación, es del escritor y artista, John Ruskin. La contraportada, que impresionó al personal, es otra maravilla; un texto que me dedica el poeta José Malvís. Azulidad intentará abrirse camino entre la selva literaria. Espero que nos veamos en próximas ferias del libro. Ya está disponible, sin gastos de envío, aquí.





Con mi Alicia
Con mi Alicia

10.9.20

Un microcuento

Antes de su aparición triunfal en el escenario para impartir la charla sobre técnicas de gestión emocional, oculta el acné bajo una gruesa capa de maquillaje.

8.9.20

Radio grifo

— Busco una radio de baño antideslizante a prueba de salpicaduras —dijo Valeria al dependiente.
— Tenemos un modelo con forma de grifo que incluye ventosa para adherir a los azulejos —señaló el joven—. Por supuesto totalmente impermeable. Ofrece una calidad de sonido inmejorable, incluso con la cabeza bajo el agua.

Valeria echó a la bañera una generosa cantidad de gel. Encendió radio grifo y sintonizó el programa nocturno. Esperó a que la espuma le vistiera los hombros. Esperó mientras el agua se desbordaba por el suelo. Esperó pacientemente a que la primera llamada fuera atendida por el locutor. Tras escuchar el saludo de rigor, Desahógate conmigo, estimado oyente, se sumergió en las ondas. Y toda ella se hizo agua.

De Anatomía de la matrioska.

30.8.20

Escena costumbrista

"Los trapos sucios no se lavan en casa", responde si le preguntan. Va cargada con un fardo de ropa. Amalia se dirige a la fuente de la Virgen de los Remedios, junto a la iglesia. Allí las propiedades del agua son buenísimas. "De calidad", asegura. El jabón, de tocino y sosa, como Dios manda. Empieza las tareas básicas del lavado a mano. Enjuaga las prendas, las deja reposar. Lo sabañones forman parte de su morfología hace tiempo. Restriega, golpea. Deja reposar otra vez. Siente miradas vecinas en el cogote. "Deberian ponerse a hacer lo mismo", piensa Amalia. En el aclarado verifica minuciosamente la limpieza y blancura de la colada. Retuerce para escurrir. En este momento sublime, la artrosis desaparece. Extiende la ropa sobre la hierba, a medio sol, si no se queda muy tiesa. Cuando empieza a secarse, la va esponjando con las manos para que vuelva a su ser. Tras el estirado y primoroso doblado, la coloca en una cesta de mimbre que encuentra allí mismo, cerca de los rosales. En el hogar nunca le han prohibido sus costumbres. Todo el personal sabe que de vez en cuando, la señora Amalia sufre ataques de melancolía. 

Un relato incluido en Anatomía de la matrioska. 

27.8.20

Antojos

La Sinfonía de los juguetes resonaba mientras la cámara hacía un barrido por las líneas del deportivo. Del deportivo le fascinaba su mecanismo a cuerda, por eso lo compró ella, caprichosa como una manzana. Una manzana ecológica era la fruta que consumía a diario “para mantener lejos al médico”. Al médico lo abandonó en el portón de la ermita de San Nicasio como a un bebé. Un bebé koala es lo que le apeteció tener ipsofacto para volver a creer en el amor. Amor viajó hasta Australia, olvidándose del marsupial en cuanto conoció a un aborigen que usaba el perfume de Napoleón. Napoleón le empalagó en tres semanas y decidió regresar a la ciudad. La ciudad había seguido latiendo en su ausencia. Su ausencia del trabajo provocó el despido. El despido le ocasionó estrés, que mitigó masticando semillas de amapola. Amapola, amapola, ¿cómo puedes tú vivir tan sola?. Tan sola que lloró como una niña cuando se le rompe su muñeca favorita. Su muñeca favorita era ella. Ella encendió la televisión, donde emitían el anuncio de un nuevo modelo de automóvil, secundado por una pieza musical de fondo que le transportó a su infancia, la Sinfonía de los juguetes.

20.8.20

Recordatorio

Jamás olvides que 

eres UNA 
obra de arte, 
vida.

18.8.20

Imperdible II

Otra página guardada en la carpeta IMPERDIBLES es El hombre que rayaba periódicos. Con ese nombre no hay que explicar de qué va. Palabras que forman frases, frases que son poemas, o aforismos, o incluso microrrelatos. El autor de esta genial idea sabe hacer tachaduras con buen gusto.

15.8.20

Monólogo

— ¿Me sigues queriendo?.

— ¿Alguna vez he dicho que te quiera?. 

— Siempre se lo escucho decir a tu voz interior.

8.8.20

Colibrí (Raymond Carver)

Vamos a suponer que digo verano

escribo la palabra "colibrí",

la meto en un sobre

y la llevo colina abajo

hasta el buzón. Cuando abras

la carta te acordarás

de aquellos días y lo mucho

muchísimo que te quiero.

4.8.20

Terra

De ella he aprendido que es de mala educación hablar con la boca llena de pasado. Que el universo entero cabe en una claraboya. Que una palabra basta para sanar. Que escasean mariposas para tantos estómagos. Que las carcajadas son vitaminas efervescentes. Que el nombre del otoño es bosque. Que es más sexy contar pecas que pecados. Que cuando el eco se rebota, te lleva la contraria. Que se debe tener muy presente el futuro. Que todos los seres, en esencia, pertenecemos al mar. Que leerme ya estaba escrito en la madre naturaleza. 

26.7.20

Imperdible I

En la carpeta IMPERDIBLES de mi escritorio hay una página que descubrí hace unos años y a la que sigo entrando de vez en cuando a jugar. La increible máquina aforística nunca decepciona. He elegido el sustantivo, Jazmín, y como adjetivo, Empolvado. Le he dado a la palanca y listo. Este es el aforismo que ha creado para mí:

A jazmín empolvado, metáforas marchitas.

16.7.20

Noticias Literarias

A principios de este extraño 2020 recibí respuesta ilusionante de una editorial a la que envié un proyecto de haiku para niños. Se trata de Pastel de Luna, que publica álbumes ilustrados con sabor oriental. Debo decir que David, el editor, acertó de pleno cuando pensó en Flor Kaneshiro, ilustradora que trabaja en acuarela con influencias japonesas, para plasmar mis poemas. Deseando verlo ya en librerías y que guste a grandes y pequeños.

4.7.20

Conversación en un tren

— Cari, fíjate en aquella pareja que dormita. Es una pena que se esté perdiendo semejante paisaje.
— Si miro en otra dirección el paisaje me lo perderé yo.
— Cuando tengamos su edad, ¿crees que dormiremos abrazados?.
— Mujer, no lo hacemos ahora, ¿vamos a hacerlo en el futuro?. Es una actitud de lo más natural en parejas que son básicamente felices.
— Tonterías. Apuesto a que la suya es una felicidad impostada.
— Suspiran al unísono, bonita. No me cabe duda, se aman.
— Pero qué ñoño eres. Lo que tienen es un envejecimiento fisiológico de los pulmones.
— Oye si tanto te interesan sus vidas, ¿por qué no los despiertas y les preguntas tú misma?
— Ni hablar, llegaremos pronto a la estación. Este tren se desplaza a una velocidad vertiginosa.
— Pero qué equivocada estás. Es el paisaje el que se mueve. Nuestro tren descarriló hace mucho, mucho tiempo.

12.5.20

Por-venir

Una llave de luz atraviesa 
el ojo de la cerradura 
sin molestar. 

Rellena el espacio 
con motas de polvo 
que gravitan como nieve solar. 

Vuelvo a acostarme 
(cara a la pared de mármol pulverizado) 
para rascar con las uñas 
una pizca más 
de tiempo 
en blanco.

De mi poemario, aún inédito.

6.5.20

Premio en Concurso

Durante el confinamiento he recaído en concursos de microcuentos. Esta vez he ganado uno donde el tema eran los gatos, convocado por Fdcats (entidad sin ánimo de lucro comprometida con el bienestar felino), en el marco de las Jornadas Felinas Andaluzas. Me presenté con cuatro, que se pueden leer en una entrada anterior.

Microrrelagato (ganador)

Siempre pensé que era alérgico a los gatos hasta que mi mujer nos abandonó a Silvestre y a mí. Me desapareció la urticaria y jamás he vuelto a estornudar.

29.4.20

Premio en Concurso

Esta semana he vuelto a ganar en el concurso de microrrelatos en Twitter con "La cuarentena" como protagonista y que convoca la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural, ZCultura. El hashtag #YomequedoencasaZGZ recoge todos los presentados.


Microcuento confinado

Aquel día recibió felicitaciones por partida doble. Acababa de salir de la cuarentena.

27.4.20

Cuatro Microrrelagatos

1.

Era la séptima vez que tropezaba con la misma gata. Él lo achacó al destino, ella lo calificó de error.


2.

—¿Me quieres, gatita mía?.

—Te quiero en esta vida y en las otras seis, aunque te huela el aliento a pescado. Eres el único que me sabe amar.


3.

Siempre pensé que era alérgico a los gatos hasta que mi mujer nos abandonó a Silvestre y a mí. Me desapareció la urticaria y jamás he vuelto a estornudar.


4.

Cada noche ayuda a sus congéneres más desvalidos. Les guia hasta el refugio que les proporcionará comida, techo y cuidados. Después, satisfecho, se desvanece dejando su sonrisa flotando en el aire.

25.4.20

Un poema de Blake

Para ver el mundo en un grano de arena
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.

Este poema pertenece a William Blake (y ahora un poco a mí), que lo escribió en el año 1803. Han tenido que transcurrir doscientos diecisiete años, sí, 217, para que yo lo descubriera. No hay duda de que su calidad literaria es inmortal.

24.4.20

Premio en Concurso

En estos días de confinamiento la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural ha organizado un concurso de microrrelatos en Twitter con "La cuarentena" como protagonista. El hashtag #YomequedoencasaZGZ recoge todos los presentados. Gracias a mi participación he ganado un estupendo premio, una entrada doble para poder asistir a un evento cultural en la ciudad. Cuando las circunstancias lo permitan, claro. 


Microcuento confinado

He construido una maqueta de Zaragoza. Si me agobio salgo a caminar por Independencia, miro los escaparates de la calle Alfonso, visito a la Virgen del Pilar. Durante el paseo soy muy feliz, el problema es que cada vez me cuesta más volver a mi tamaño natural.

10.3.20

Un epitafio en el Cementerio de Torrero

El pasado enero, en el marco del Festival Aragón Negro, se presentó en el Cementerio de Torrero de Zaragoza el libro "Epitafios", que reúne los enviados al Concurso que se convoca cada dos años, en este caso 2016 y 2018. En el acto se distribuyó gratuitamente ejemplares a los asistentes.

Se procedió a la lectura de algunos de ellos por parte de los participantes, entre los que me encuentro.

Como dato curioso decir que las personas que así lo deseen, pueden hacer libre uso de los textos para inscribirlos en las lápidas de sus seres queridos.

Este es el poema-epitafio con el que me presenté:


Cuando la arena del reloj regresa al origen
Nada hay que temer
La infinitud es un bosque tapizado de luciérnagas

8.3.20

Mi primera entrevista

La primera y única entrevista que me han hecho hasta el momento data del año 2014. Recuerdo que me hizo mucha ilusión. Por entonces Caroline Lepage, profesora de la universidad de París, creó el proyecto Tradabordo, dedicado a traducir al francés por sus alumnos, los textos de algunos microrrelatistas que participábamos en concursos literarios.
Los tres relatos elegidos para traducir los seleccioné yo misma. He vuelto a releerlos y debo decir que me queda un gran poso de cariño hacia ellos. Uno de estos días los traeré de vuelta por aquí.

Para leer la entrevista, clic.

3.3.20

En la estela del haiku

21 autores nacidos o residentes en Aragón, nos hemos reunido para publicar nuestros haikus en este libro: Félix Alcántara Llarenas, José Luis Andrés Cebrián, Daniel Arana de Leániz, Teresa Arbex Gálvez, Félix Arce Aráiz, Carmen Azparren Caballero, Jorge Bescós Rius, Gonzalo del Campo Antolín, Beatriz Carilla Egido, Ricardo Fernández Moyano, Julio García Caparrós, Emilio Pedro Gómez, Montse Grao Ruiz, Luis Ángel Marín Ibáñez, Lola Martínez Sobreviela, Fabiola Piñol Rubio, Lola Romero Lombardo, María José Sanjuán Martín, Raúl San Nicolás Lanuza, Yolanda Villajos Manzanedo y Miguel Ángel Yusta.
Si bien nació con la intención de ser Antología, al final se ha quedado en una aproximación a esta forma poética japonesa. La introducción es de Santiago Echandi y las ilustraciones y diseño de portada son de Yolanda Villajos. La dedicatoria es para Kumiko Fujimura y la Asociación Aragón-Japón por su excelente labor de difusión de la cultura japonesa en Aragón.
(Texto de Ricardo Fernández Moyano, coordinador del proyecto, tomado de su blog Haiku en Aragón).


A continuación, dos de los cinco haiku con los que participo en el libro colectivo "En la estela del haiku. Una aproximación al haiku en Aragón". A la venta en Librería Certeza de Zaragoza.


al primer trino
el polvo de las hojas
levanta el vuelo



ropa de invierno
colgada en las perchas
flor de lavanda

1.3.20

Un recuerdo literario de 2013

Durante 2013 participé en un concurso de microrrelatos convocado por Aragón Radio y la extinta Escuela de escritores de Zaragoza. Con el texto que transcribo a continuación quedé seleccionada en la fase semanal, después en la mensual y más tarde en la anual, consiguiendo un meritorio segundo premio. Como anécdota diré que gané un curso de escritura creativa, que decidí rechazar. Le tengo especial cariño y por su temática invernal es perfecto para estas fechas.


Amanezco y nieva


El blanco de mis dientes se torna gris. Las chimeneas lanzan  un espeso humo de bienvenidad. Camino despacio. El crujir de las pisadas me abre el apetito. En la plaza, dos tiesos muñecos reclaman una zanahoria por nariz. La tienda de ultramarinos está vacía pero la joven con sonrisa de carámbano me atiende presurosa, como siempre.

Resbalo sin caer. El bote de mermelada de frambuesas derramado en la nieve aporta un aire teatral al paisaje. Y disfruto imaginando que si he cambiado por un instante el color de mi invierno, quizá también pueda derretir su corazón helado.